(CENSURADO)... un animal moribundo convulsionándose en sus últimos estertores (por fin)

jueves, octubre 01, 2009

Este post fue modificado de su formato original para adaptarse a la pantalla de éste blog, por lo que algunas escenas que podrían herir suceptibilidades (principalmente la mía) fueron eliminadas, así que disculpen las molestias que estos recortes pudieran ocasionar en la continuidad de la lectura.


Finalmente las cuotas de patetismo alcanzaron niveles ridículos, pero comenzaré por el principio. Siempre quise ver a Placebo, las últimas 3 veces que pisaron esta ciudad, a pesar de tener el dinero, el tiempo y las ganas, por una u otra razón estúpida, la utilizaba de pretexto para no ir y después quejarme amargamente. En fin, de cualquier manera Placebo no es de mis bandas favoritas y al parecer tampoco lo es de la gran mayoría de los que abarrotaron el granero de Chente, mejor conocido como Arena VFG, como siempre la elite tapatía haciendo acto de presencia en los grandes eventos a los que no deben faltar aunque no sepan ni que pedo. Total iban a tocar también los Babasonicos, esas putas desagradecidas cuya música hace mucho tiempo perdió su alma (¿Dónde quedaron aquellas grandes frases casi poéticas como “y se revuelve confinado en su tumba, como un gusano en su crisálida”?) pero de cualquier modo ahí sigo de imbécil, aferrado, esperando algo que ya no son capaces de dar.

Hasta eso se aventaron Tura Satana pero no les salió tan chida y la mayoría no la conocía (oh, oh, oh, oh oh, no esperes nada de mí) pero pues me quedo con la idea de que la tocaron nomas porque yo iba a ir al concierto y para que luego no estuviera tirando tanta mierda.

Fui solo, bueno, mi hermana y una amiga consiguieron mi boleto y el ride, pero en cuanto entramos se me perdieron de vista y me lacé por una caguama y afilé el olfato para hubicar las baisas de mustard, y ya puesto, los Babasonicos no me parecieron tan malos (¡Desalmados, prostitutos!) y la verdad toda mi expectación era para Placebo.

Andando por todo el lugar viendo a quien me encontraba me topé con el gordo, un compa con el que jugaba futbol y quien protagonizó un cuento llamado “Primero el Dinero” publicado anteriormente en este H. blog, y pues ya, me quedé cotorreando con él un ratillo hasta que se me acabó la chela y fui por más y de regreso me encontré a otro bato que es compa de mi carnal y con el que casualmente también jugué fut, y ahí me quede a cotorrear otro rato en lo que salía Placebo y me dijeron que arriba en las gradas estaban Jimmy y Erandi pero chale, la verdad es que apenas los pude ver, cada día estoy más ciego y solo pude reconocer siluetas sombrías que parecían flotar en un mudo de fantasmas.


(CENSURADO)


Alrededor de la VFG hay varias áreas verdes bien alumbradas y con esos árboles cuyas hojas con como esas que se cierran cuando las tocas, no recuerdo su nombre, pero son unos árboles muy hermosos y frondosos, y fui y me tiré bajo uno de ellos.


(CENSURADO)

Pero ya no quería pensar en eso, la música eran tan hermosa que no podía hacer otra cosa más que sentirme agradecido por todo esto que me está pasando, que me estoy enfrentado a una prueba de carácter espiritual, de esas que a mí me gustan, y una vez que termine con todo esto, saldré convertido en una persona diferente, con más cicatrices, con más rasguños en el cuello; que una revolución se está generando a todo mi alrededor y yo siempre bregué por una desde la comodidad de mi cama. Y todos esos pensamientos chingones acompañaban las guitarras que rompían la bendita noche, un tanto tristes, un tanto enojadas, densas, gruesas, ponchadas, un poco emo. Y la luna se asomaba a través de las hojas del árbol y mostraba una corona de nubes a su alrededor que se descomponían en una especie de arcoíris nocturno por la refracción en la luz de la luna.

Entonces apareció de la nada un cuico. No lo había visto acercarse y me friquié un poco, pero el guey llegó a pedirme un cigarro y me preguntó si había problema si se sentaba aquí, a mi lado. Al principio le dije que no, que no había problemas y hasta sentí que el bato venía con sus oídos dispuestos a escucharme, ya que obviamente, llevaba rato hablando solo y tal vez eso fue lo que llamó su atención y se acercó a ver qué pasaba conmigo. Y me sentí tentado por la idea de desahogarme con un completo desconocido, pero ahora lo mejor que puedo hacer es no confiar en mis instintos ya que me han llevado a hacer puras pendejadas, (CENSURADO).

Y le dije que la verdad yo traía mi propio cotorreo privado y que le agradecía que me dejara solo, y el poli bien buena onda se retiró así sin ninguna bronca y hasta se despidió chido de mí.

Y pues seguí con mi ritual de escuchar a Placebo sin verlos, lejos y apartado del mudo, bajo la luz de la noche, disfrutando de la soledad y tratando de perdonarme por todas las cosas que me pasan, perdonándome.

Y entonces llegaron un grupo de adolescentes y se sentaron a un lado, tirados sobre el pasto, recostaban sus cabezas unos encima de los otros y un chavo medio nerd, blanquito y flaquillo con el pelo chino en onda afro se quitó los zapatos y comenzó a caminar alrededor de sus amigos y a pasar por encima de ellos, dando vueltas por todos lados hasta que así de repente tomó vuelo y corrió hacia ellos y los brincó de un largo salto volando por encima de sus cuerpos amontonados y Placebo tocaba más chingón que nunca porque el concierto estaba a punto de terminar. Estaban teniendo uno de esos momentos especiales, esos que no se guardan en los recuerdos de la memoria, sino en esa especie de instinto primigenio que vive raviosamente en la juventud. Y yo estaba compartiendo ese momento con ellos, como si por fin me hubiera desvanecido y no estuviera ahí y nadie pudiera verme pero podían sentirme contemplando las sucesiones de instantes.

Me extrañó que no hubiera encoré, yo esperaba que tocaran “wheres is my mind” pero la gente ni siquiera pidió que salieran otra vez.

Enfilé a la camionesta a esperar a mi hermana y su amiga y mientras escuchaba la radio, sonó Wish You Were Here, la versión del Live 8, la última vez que esa canción se escucharía en manos y voz de sus creadores y me recordó a aquella tarde en que fuimos testigos de ese suceso histórico cuando hacíamos el amor mientras la MTV transmitía la presentación en vivo de Pink Floyd y era como tener varios orgasmos simultaneos y contínuos e ininterrumpidos. Y me aguité porque Pink Floyd nunca volverá a tocar y porque a mí no sé ni qué demonios me espera el día siguiente, porque creo que he perdido el rumbo y cada vez estoy más lejos de casa.






Epilogo:

Al llegar a casa por la madrugada, todavía discutía con mi hermana, confrontando el hedonismo contra la introspección, en que ya estaba bueno de tantos posts oscuros y depresivos y que mejor escribiera cosas chistosas. Despertamos a todos, creo que hablábamos a gritos, tal como los Viramontes sabemos hacerlo muy bien.

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