Luna Conejo (5ta parte)

miércoles, junio 18, 2014

Un nuevo día otra vez, y esta nueva aglomeración de viviendas con gente, rodeada por algunos lugares turísticos cercanos a los que optamos en llegar en colectivo a uno de ellos. Un río un que pasando los arrabales de la ciudad se convierte en una cascada que cae dentro de un pozo que se unde en la tierra y sale más adelante para formar una especie de piscinas, estanques naturales que parecen como si la tierra que arrastra el río las pintara con esos tonos de azul tan hermosos.

En la mesa de madera ubicada en un páramo junto al río, a la hora de comer, hacemos lonches de sardina enlatadas con pan barato de hamburguesa, y nos manchamos intencionalmente las manos y la cara con la salsa, buscamos que nos miren con cara de asco o repulsión, pero la mayoría de la gente es local y no parece importarles.

Los extranjeros sobresalen de los demás, llevan comidas sofisticadas al nivel de sus trajes de baño, accesorios tecnológicos y el color dorado de su pieles en un perfecto trabajo de salón de bronceado.
Son 4 hombrea, dos de los cuales pueden ser actores porno, sus torsos se asoman sobre el agua y pareciera que todos los músculos de su cuerpo apuntan a sus vergas. Los otros dos bofos timbones son los productores, dice José y la teoría adquiere fuerza pues las 3 chicas que los acompañan, bien pudieran estar en el negocio de la pornografía. Dos rubias de tipo californiano juguetean en el agua con una chica que se distingue de ellas, es menuda, de cuerpo y senos pequeños que se compensan con unas nalgas de campeonato. Su rostro es como el de una niña bien de colegio bilingüe y su cabello negro resalta lo blanca que es su piel y lo rojo de su boca, contemplo hipnotizado, pero la magia se rompe cuando voltea a nuestra mesa y retiro la vista para concentrarme en mi sandwich de sardina y pienso en que toda mi cara y mis manos están olorosas a pescado, cuando volteo a mirarla, nada hacia el otro extremo del estanque junto con sus compañeros de trabajo. Terminamos de comer y emprendemos el regreso con suficiente material mental para compensar la falta de internet.



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