Antes que el pasado nos alcance

lunes, mayo 17, 2010






“Para que nos hacemos pendejos, seguramente esta va a ser la última vez que nos veamos.”  Esto o algo por el estilo fue lo que dije hace como 15 años en la última reunión que tuve con mis compañeros de la prepa, lo cual había sido verdad hasta este pasado sábado.
De esa última reunión tengo muy pocos recuerdos, de hecho ni siquiera recuerdo haber dicho esas palabras (aunque para nada lo dudo). Creo que fue por aquellos tiempos cuando en mi afán existencialista, me enfoqué tanto en vivir al día que no fui capaz de atesorar recuerdos. Por eso es que escribo esto hoy, porque no quiero pasar por mi vida sin dejar constancia y para eso sirve el blog ¿Qué no?

Desde que salí de la prepa no había visto a mis compañero, si a caso algún encuentro fugaz con un par de ellos, pero no había pasado de ahí. De hecho eso mismo me ha pasado en todos esas etapas de mi vida, de no ser por el facebook, no tendría noticias de mis compañeros de la secundaria, (aun no he encontrado a uno solo de la universidad), con los de la prepa a penas los acabo de encontrar y a los de la primaria, ni hablar. No sé qué conclusión sacar de esto, creo que por un lado dice de mí que soy una persona que cierra ciclos de manera completa y tajante y que a la vez no deja mucho rastro del pasado, no sé, que tal vez soy un cabrón muy desapegado e incapaz de formar relaciones humanas duraderas.
Últimamente me he juntado más o menos seguido con mis compas blogeros (que más bien se han convertido en compas twitteros) y poco con los que han permanecido de antaño, aunque por cierto, el viernes estuvo chido con MiriamErandi, Jimmy, Brenda y Claudia (excompañera de la universidad a quien me tope por casualidad al compartir amigos comunes) y pues si me daría aguite, por ejemplo, que con mis amigos de antaño me pasara lo mismo que con los de la prepa y la secundaria y la universidad, que de repente dejara de verlos y pasara años sin saber de ellos; sé que soy capaz de hacerlo.
El sábado por la noche quedamos vernos en un lugar llamado El mil amores, no sé si sea fresón (a mí sí se me hizo) y no tengo la menor puta idea de cuales sean los lugares fresones o de moda. Salí un poco después de la hora señalada ya que a pesar de que según yo me gusta la puntualidad, tengo la extraña idea de que llegar tarde a las reuniones me da un toque de elegancia, distinción e intriga (o algo así de mamón). En el camino me encontré a un bato que caminaba por la calle completamente desnudo, no traía ni calcetines, pensé en pararme para tomarle una foto, pero pues naaa, que culero me vería, y luego pensé en hacerle un paro, darle ride o algo así, pero pues tampoco me animé a subir a un bato encuerado a mi carro y me quedé con la curiosidad de saber qué onda con el bato, pero para mí consuelo, me quedo con la hipótesis sugerida por el Morcillo, el bato se comió un LSD y se iluminó, se despojó de sus ataduras materiales y salió a la calle a difundir la verdad universal.
Interludio
Chale, como me caga que me interrumpan cuando estoy escribiendo, me corta todo el vuelo y me dan ganas de dejar el escrito así como quedo y a la chingada, y este post corre el riesgo de terminar aquí.
Fin de interludio
Al llegar al lugar ya estaban varios de mis compañeros, la verdad me dio mucho gusto verlos, la mayoría siguen más o menos como los recuerdo, tal vez un poco más gord@s, más pelones, mas arrugados, pero pues fue como si todos los años cayeran de zopetón; algo así como cuando el Ashton Kutcher (lo escribí bien y a la primera) se aclimata a los cambios que modifican en el flujo del espacio-tiempo en el Efecto Mariposa, y pues lo clásico, buena charla recordando las aventuras que tuvimos, las pintas, las pedas, los viajes, las viejas, las novias, quienes nos gustaban y nunca nos atrevimos a decirles, y así.
Una de las cosas que me ocurrieron en la prepa es que realmente odiaba mi escuela, nos hacían llevar un horrible uniforme obligatoriamente, la escuela era de inspiración cristiana y se reflejaba en la mentalidad mocha, conservadora y cerrada de muchos de los maestros quienes protegían y favorecían a un grupito de imbéciles de la selección de futbol quienes se supone que eran los “populares”, y creo que fue ahí cuando me cambié al bando de los nerds. De hecho muchos de esos imbéciles, tenían un equipo de fut donde yo jugaba y cuando nos tocaba contra ellos era como si jugara contra el américa, para mí.
Yo pensaba que la reunión serviría de escaparate para presumir los logros que hemos obtenido, cuánto dinero tenemos, el carro que manejamos y el éxito material que hemos alcanzado, no sé, una especie de comparación sobre a quién le fue mejor en la vida; pero afortunadamente no fue así (dicen quienes ya han pasado por esto, que es en las posteriores reuniones cuando salen a relucir estos aspectos) y pasaron los vinos y las cervezas y las pizzas poniéndonos al tanto en cosas más personales. La música, que no sé si sea casualidad o premeditado, era pura música noventera de la jodida, onda tipo Saturday night di di di dara da da da, be my baby, y Ace of Base y mamadas de esas.
Ya con más alcohol en la sangre estaba prendiéndose la idea de ir a un antro pero pues nel, pinches antros me cagan y como que no está chido meterse a un sitio donde apenas puedes platicar, y fue ahí donde me di cuenta de lo diferente que era de todos ellos. Mis compañeros son de esos que cantan “Ya no quiero, de ti nada, VETE MUCHO A LA CHINGADA” cuando le bajan al volumen en esa horrible canción de Cristian Castro y escuchan pura música basura como la mayoría de la gente pues, o sea, son unos gueyes normales. La neta no me gusta pensar así, porque hay veces que me siento que, porque escribo y escucho música que no le gusta a la mayoría (aunque la verdad no me considero muy hipster en mis gustos musicales, de hecho soy más bien clásico, old school), no sé pues, que soy más especial por no ser igual que los demás, por clavarme más en la textura y tratar de justificar el significado de mi existencia y no nomas vivir por vivir, y la neta no quiero menospreciar a la gente por lo que escuchan o leen o la manera en la que viven sus vidas. Creo que eso es algo parecido a juzgar a la gente por sus logros materiales.
Se me hizo chingón que mis compañeros me recordaran por cosas específicas de mi personalidad que me da gusto tener; debido a mi inseguridad y complejo de inferioridad (con delirios de grandeza, como bien me diagnosticó alguna vez el Perro) yo pensaba que no había tenido ninguna clase de influencia o huella en estas personas, pero pues si deje algo de mí en ellos y me sentí culero haber pasado todos años estos sin siquiera haberme acordado de ellos.
La noche terminó hasta que nos corrieron del lugar y está el plan de hacer otra reunión a la que pienso volver a asistir.


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