La libertad es la habilidad del espíritu para trascender los límites de la carne

miércoles, abril 13, 2011

Otra vez frente a este blog tratando de poner algunas cosas en claro como un ejercicio personal para que no se oxide la habilidad de presionar botones en el teclado y goborar algunos cuantos slovos coherentes que puedan reflejar lo que ocurre dentro mi golová .

No había sentido la necesidad de postear algo en este humide blog ohh queridos drugos (como podrán darse cuenta Vuestro Humilde Narrador ha estado leyendo la Naranja Mecánica), ya que en mi chisna no ha transcurrido nada chudesño que sea digno de contarse.

Sin embargo una malenca golosa interior me decía que ya era hora de quitar la uchasña imagen de Dulce María, a quién aún no me he decidido a seguir en twitter hermanos míos, y postear nuevo contenido en este humilde blog.

Así pues, mi existencia se ha ido en el vonoso y brachno raboto en la cantora, que es como una staja para mí; bien dicen que el rabotar es tan desagrable que hasta te dan dengo por hacerlo. O bien por la naito, videando la tele y desperdiciando las horas en el starrio internet sin siquiera encontrar alguna vesche que valga la pena compartir o dedicarle más de 140 caracteres.

Sobra decir que tampoco he escrito nada, pero tenía pensando, según yo, escribir un cuento de ultraviolencia en la vieja jerga nadsat, aunque hace tiempo que soy incapaz de escribir algo ficticio que no sea las calosas reseñas de las nuevas y horribles canciones pop y las películas que he visto en siny, por lo que les ofrezco mis más sinceras appy polly loggies, pero no hagan buuujuujuuu por este su Humilde Narrador, a pesar de no escribir, no me quejo, he sido radosto en compañía de mi mi pititsa, mi málchico y mi cheloveca desempeñando el viejo papel de Pe y toda esa cala.

Ni si quiera he tenido dengo para salir por la naito con mis drugos a pitiar cerveza, cuperar synthemesc o asistir a conciertos y eso si me pone muy rasdrás, eso no me pasaba tiempo atrás cuando era un malenco chavalco; malditos y brachnos años vonosos que con el paso de las horas nos convierten en starrios cada vez más cerca de snuffar.

En fin, mis planes cercanos implican ir a las viejas chaplinas del centro para munchar empanadas y pitayas y posteriormente, tirarme una semana en la playa a pitiar vino, jugar con mi pititsa y practicar el starrio uno-dos-uno-dos y eso sí, ni Bogo podrá impedirlo, ohh hermanos míos, o bien pueden besarme los scharros ( o los yarboclos ya que en esas andan).



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