Un paseo por el lado salvaje

viernes, mayo 13, 2005

?Soy un pinche cobarde, discúlpame por no seguirte platicando pero es que de vera no tengo ganas de contarte? pero bueno, tengo que ser valiente ¿Ya ves? Ya estoy chillando otra vez, chale, me siento como ñora menopausica.

Pues bueno, cuando terminó la bacanal, después de que todos eyacularon sobre mí, en mi cara, en mis nalgas, en mi cabello, me escupían (literalmente), no podían sacarme la botella de la cola. La habían metido tan adentro que había hecho succión con las blandas paredes de mis intestinos.

Intentaron sacármela con vaselina, pero no, el vacío que se había hecho era muy grande, pero no tan grande como el vació que tengo en el corazón, y no sé cómo sobrellevar esto, neta que no sé querido blog. Los ?invitados? se largaron al ver lo incómodo de la situación, dejando únicamente a Oscar con el problema, conmigo, y Oscar comenzó a reclamarme no sé quien sabe qué tantas cosas que no quiero ni acordarme y yo no le decía nada.

En mi mente, cuando íbamos en la ambulancia hacia el Hospital Civil no pude evitar recordar la rola de Lou Reed, esa que dice ?I said Hey baby, take a walk on the wild side? y las chicas del coro cantaban ?tu, turu, turu tururururu turu tururu??

?Chale, que pendejo, pudo haber sacado la botella atravesándola con una aguja caliente, en lugar de romperla. Ahora sí que les salió más caro el caldo que las albóndigas? decían los paramédicos y el chofer nomás hablaba por el radió: ?El esfínter presenta desfloración y fuertes hemorragias, incontinencia fecal y diarrea?. Pero Oscar no dijo nada, por primera vez en todos los años que tengo de conocerlo se quedó callado, hasta permitió que lo pendejearan.

Oscar me decía que todo iba a estar bien, que no me preocupara, pero yo no quería verle la cara, lo odiaba por hacerme sentir esta infinita tristeza que no puedo asimilar. Me acurruqué sobre mi costado en la camilla odiándome a mí mismo.

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